El Consejo Europeo no hará públicos los contratos con Microsoft

Leo la siguiente noticia en barrapunto que me deja la carne helada el entrecejo fruncido por el enfado:

“Marco Cappato, parlamentario europeo por Italia, solicitó inspeccionar los contratos del Consejo Europeo con Microsoft. Su solicitud fue rechazada. ‘…la divulgación de esta información podría amenazar la protección de los intereses comerciales de Microsoft.’ Aparentemente el Consejo Europeo no ve ningún interés público en liberar dicha información contractual, de tal modo que ‘el Secretario General ha llegado a la conclusión de que la protección de los intereses comerciales de Microsoft, siendo este uno de los socios comerciales de las instituciones europeas, prevalece sobre la divulgación por el interés público’. Leyendo en el blog del mencionado parlamentario que solicitó la información, veo que la razón argüida es que “estos contratos establecen términos específicos y condiciones para las instituciones europeas”.»

Por una parte es comprensible que Microsoft no tenga interés en que se hagan públicas las condiciones que ofrece a sus clientes, igual que toda empresa. Así pueden ofrecer condiciones más ventajosas para los clientes que les interesen y peores para los clientes menos interesantes.

No obstante, ¿no es justo que aquellos que pagamos esas licencias (al final los europeos con nuestros impuestos) sepamos si esas “condiciones” incluyen cursos gratuitos de Windows y Office para ciertos miembros de las instituciones europeas que tienen poder de decisión para cerrar dichos contratos, por ejemplo?

Puede que publicar los contratos actuales pueda suponer una ruptura de contrato y por eso no ser factible. Pero tal vez las tan “ventajosas condiciones” para futuros contratos tengan que incluir el derecho a hacer públicos dichos contratos…

Vamos, que hay que proteger los intereses de Microsoft, que es una empresa que tiene un monopolio fáctico en cuanto a sistemas operativos se refiere y que ni siquiera es europea, frente los intereses de la ciudadanía, que se ve obligada, quiera o no, a mantener económicamente una empresa extranjera que, además podría tener capacidad de “espiar” lo que hace. Y, todo ello, en se supone, una de las organizaciones, la UE, donde más se lucha contra por la competencia.

Sinceramente, me parece una auténtica tomadura de pelo y sinvergonzonería.

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