Hay que ser canalla

Algunas veces, cuando estoy presentando el Partido Pirata a gente que no lo conoce y les estoy comentando que queremos racionalizar los plazos de protección de las patentes y que estamos en contra de las patentes de software, algunas personas me dicen que eso no les termina de gustar, que hay que premiar las ideas.

Hasta ahí, todo correcto. Recordemos que nosotros queremos racionalizar los plazos, para impedir que se formen monopolios y para potenciar, una vez el primer desarrollo se ha amortizado y se ha remunerado el trabajo hecho, que se abra la ide a la competencia, con lo que el producto se podrá mejorar y podrá ser utilizado para desarrollar nuevos productos.

Sin embargo, acabo de enterarme de un caso que pretende funcionar más bien al contrario. Todos conocemos el cántico “a por ellos, oé” que se ha cantado en los últimos años en multitud de eventos, principalmente deportivos, y que ha tenido cientos de versiones y adaptaciones. Resulta que a Alfonso Aguado y a su grupo La Banda del Capitán Canalla, se les ocurrió hacer una pieza musical con este himno popular. Hasta ahí, todo perfecto. La inspiración surge en cualquier momento en cualquier lugar y de cualquier situación.

Lo que no es en absoluto permisible, es que alguien adapte un cántico popular y, posteriormente, pretenda hacerse con la autoría de dicho cántico, la cual es eminentemente POPULAR, es de decir, del pueblo. Porque nadie sabe quién fue el primero que cantó este himno, ni siquiera, muy probablemente, esa misma persona que lo cantó por primera vez. Por lo tanto, es absolutamente irracional y canalla pretender apropiarse de la autoría de algo que ha surgido de la aclamación popular. Y, si esta es una pretensión vergonzosa, más aun lo es intentar lucrarse económicamente con algo que uno ha tomado prestado del conjunto de la sociedad y lo ha plasmado en una composición. Como si alguien pretendiera cobrar por cada nota Do que se toca, porque fue el primero en grabarla.

Esto es, precisamente, lo que ha pretendido Bartolomé Blaya, representante de Alfonso Aguado, presentándose en la sede federal de Izquierda Unida, al ver que este partido ha utilizado este cántico en uno de sus vídeos propagandísticos para las Elecciones Europeas. Más información en Tercera Información.

Vergonzoso. Y canalla.

Quien paga las producciones culturales tiene sus derechos de explotación

Una idea que me ha rondado basante por la cabeza y que recientemente ha sido desarrollado por el abogado Carlos Almeida en una conferencia, por lo que no es ninguna idea descabellada, es la de obligar a publicar con una licencia libre una obra que ha sido financiada con dinero público, es decir, de tod@s. Así, si alguien quiere publicar su obra con una licencia copyright (todos los derechos reservados), deberá financiarla por su cuenta. Esta idea se fundamenta en el artículo 88 de la Ley de Propiedad Intelectual, que dice:

“Sin perjuicio de los derechos que corresponden a los autores, por el contrato de producción de la obra audiovisual se presumirán cedidos en exclusiva al productor, con las limitaciones establecidas en este Título, los derechos de reproducción, distribución y comunicación pública, así como los de doblaje o subtitulado de la obra.”

Y teniendo en cuenta que el productor es quien aporta la financiación para la realización de la obra. En caso de que ésta se financie con dinero público, el productor es el mismo público, la ciudadanía a quien se le quiere cobrar de nuevo aldisfrutar de la obra. Algo completamente ilógico. Por este motivo, estas obras deberían tener una licencia abrierta, lo que no evita que empresas puedan utilizarla para su propio beneficio económico, sino todo lo contrario, ofreciendo su propio servicio, que en el caso de un cine es su sala, su proyector y su servicio de palomitas, mejorando enormemente la experiencia de disfrute de la obra, y por un precio más asequible. Además, los autores de la obra tienen trabajo y ganan dinero, luego todos ganamos y nadie pierde. No sé a qué esperan la Sra. Ministra de Cultura y el Sr. Ministo de Industria a poner esta idea en práctica. ¿O es que así sería más difícil forrarse a espuertas con el dinero de tod@s?