Flexibilización del mercado laboral y la incompetencia de la clase política española

Recientemente he estado en un seminario de creación de empresas low cost. Básicamente, explicaban en hora y media (uf) cómo modificar un presupuesto económico para la creación de una empresa, en vez de siguiendo el modelo “tradicional”, siguiendo una filosofía de “bajo coste”. Esto no quiere decir que el servicio que se vaya a dar sea de menor calidad que el que daría una empresa “tradicional”, sino que se basa en el empleo técnicas para trasladar la mayor cantidad posible de los costes fijos a costes variables, lo que te permite tener un mayor margen de maniobra. Personalmente, creo que esta filosofía tiene mucho futuro y muchos grandes empresarios deberían, al menos, prestarle atención y dedicarle un rato de pensamiento.

Como cualquiera que se ha preocupado un poco en ver las cuentas de una empresa habrá podido constatar, los costes de mano de obra suponen una cantidad fija muy grande respecto a los del resto de la organización. Es por ello que a los empresarios les gustan tanto los contratos temporales y los de obra y servicio, o métodos tales como obligar a los empleados a trabajar como autónomos, aunque la diferencia práctica sea nula y, sobre todo, la razón por la que en los últimos años las ETT se han hecho de oro.

Por otra parte, recuerdo cuando empecé a trabajar en una empresa muy importante y conocida en el mundo industrial y del consumidor final, que utilizaban la técnica de tener “colaboradores” autónomos que trabajaban como si fueran empleados normales (algo muy común en muchísimas empresas en España en los años previos a la crisis y que muchas veces es ilegal). Al principio, cuando empezaba mi vida profesional, me parecía una aberración, pues supone una diferenciación entre unos trabajadores y otros y, sobre todo, que los autónomos se encuentran en una situación más precaria y peligrosa. Sin embargo, mi visión cambió ligeramente cuando yo estuve trabajando de esta forma y vislumbré una posible oportunidad, pues el trabajar de autónomo, o crear tu propia pequeña empresa de servicios comerciales, de consultoría, etc. te ofrece una enorme flexibilidad tienes las capacidades y las agallas suficientes para trabajar duro y con varios clientes, diversificando todo lo posible tus ingresos, con lo que éstos se incrementan y no dependes de que la Dirección de la Empresa que te ha contratado sea una inepta e incapaz de dirigir en tiempos de crisis como pasa en muchísimos casos.

Finalmente, tenemos las amenazas y peticiones para modificar y flexibilizar el mercado laboral español, reduciendo los costes de despido. Esto es visto por todos los defensores de los derechos de los trabajadores como una amenaza y una precarización de la situación laboral en España, lo cual, como todo en esta vida, es cierto a medias. La flexibilización del mercado laboral supone un peligro para los trabajadores menos eficientes y rentables, porque las empresas de desharán de ellos más facilmente (es cierto que estos trabajadores serán más difícilmente contratados de nuevo, debido a su bajo rendimiento, falta de formación y estancamiento y necesitarán una protección social si el Estado no quiere que terminen pasando al “lado oscuro” por necesidad). Sin embargo, por otro lado, si se flaxibilizara el mercado laboral y la clase empresarial española fuera suficientemente responsable y seria, incentivaría la contratación (en peores condiciones, eso sí), que es algo delo que yo, por mi experiencia, me permito poner en duda, pues un empresario español prefiere dar una vuelta de rosca más a un trabajador, bajo la sombra o la amenaza del despido, que contratar a otro, pensando que así saca mayor rendimiento del que ya tiene, lo cual podemos ver, fuera y dentro de nuestro país, que no es cierto.

Con todo esto en mente y, dado que nuestra clase política actual es incapaz de sacar algo de provecho de los agentes sociales y como pasa con todo, será el propio mercado el que tienda a autoregularse, de forma que, el modelo descrito en el seminario de creación de empresas low cost, unido a la oportunidad que comentaba había visto en el inicio de mi vida laboral, puede suponer una alternativa real, para los empresarios y trabajadores con capacidad de ver la vida de una forma innovadora y con suficiente valor y ganas de trabajar y hacer las cosas por sí mismos. Como todos los cambios, no es sencillo, pero siempre es intersante planteárselo.

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