Ayudar a reducir el spam y los virus enviando correos electrónicos

Hoy he recibido la enésima cadena de correos electrónicos de buena fe que termina siendo una inestimable ayuda para la difusión de virus y de spam. En este caso, eran las fotos de un joven expulsado de las Nuevas Generaciones del PP (Partido Popular) por aparecer en fotos con cadáveres de gatos muertos. Las intenciones de la persona que me lo ha enviado han sido las mejores. Hasta ha añadido su nombre y la ciudad en la que vive al final de la lista para hacer presión.

Sin embargo, aunque sis intenciones eran las mejores y por descontado que está consiguiendo difundir la mala imagen de esa persona y, en cierta medida, colabora con la protesta contra el maltrato de los animales, está consiguiendo algo bastante dañino, que es ya no sólo difundir su correo electrónico junto con su nombre y su ciudad de residencia, datos muy cotizados por las empresas especializadas en marketing, las que pagarían (y pagan) enormes sumas de dinero por conseguir en grandes cantidades, sino que está difundiendo los mismos datos de muchas más personas y, lo que es mucho peor aún, sin su consentimiento ni su conocimiento. Concreetamente, en la cadena que me llegó, en tan sólo 7 reenvíos, aparecen 137 direcciones de correo distintas. Y eso que en dos de esos cinco reenvíos no aparece más que la dirección del remitente, es decir, habían puesto todas las direcciones de los destinatarios ocultas, pero sin borrar las direcciones anteriores. Es decir, si no lo hubieran hecho, haciendo una media de direcciones por correo, en 7 reenvíos aparecerían 191 direcciones de correo electrónico distintas.

Unir nombre, correo electrónico y ciudad es cuestión de echarle un rato, o de hacer un programa que lo haga automáticamente. Una vez hecho, se venden los datos a empresas de dudosa ética o a crackers (hackers malintencionados) y el malhechor ya tendría dinerito limpio y en negro en el bolsillo.

¿Cómo evitar el uso malintencionado de las cadenas de correo electrónico?

Pues muy sencillo. Con tan sólo dos pasos (y un bonus si queremos ser cuasi perfectos) que retrasan un minuto escaso nuestro reenvío:

  1. Borrar TODAS las direcciones de correo electrónico que aparezcan en el correo que nos han enviado.
  2. Poner las direcciones de nuestros contactos en el campo “CCO” (Copia de Carbón Oculta), que impide que quien reciba el correo pueda ver las direcciones de a quién a parte de él se lo hemos enviado.

Nuestra dirección, lamentablemente, siempre será visible, hasta que no se implemente una opción de reenvío de cadenas de e-mails que haga que el programa que reenvía el correo borre las direcciones de correos anteriores.

Bonus para nota: Siempre puedes decirle a quien te reenvía un correo en cadena sin tomar las precauciones mínimas qué sucede si no lo hace. Yo lo hago habitualmente y he conseguido cambiar el modo de actuar de varios amigos. Por supuesto, puedes enlazar o copiar esta entrada del blog, sin ningún tipo de problema.

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