Hace unos días he hecho una reserva en un hotel de una de las cadenas hoteleras más importantes de España, con más de 150 hoteles en todo el mundo, incluidos hoteles de lujo. Es decir, que no será por recursos. Total, que hice la reseva por correo electrónico, porque quería consultar unas condiciones particulares del hotel antes de decidirme por él. Y, como ya me lo olía, les dejé mi teléfono móvil para que me pudieran llamar y pedirme los datos de la tarjeta de crédito, como garantía de que iba a ir.
Por supuesto, no podía reservar desde la web, porque el hotel estaba al completo, salvo la habitación que me tenían prereservada y en la web no aparecería disponibilidad. Así que, la amable chica de reservas, me solicita mi número de tarjeta que, por supuesto no recuerdo de memoria y que no tenía a mano en ese momento, así que acepta que se lo envíe por correo electrónico. Ni DNI, ni pasaporte, ni solicitud con firma digital, ni con DNI-e, ni nada de nada.
Así las cosas, le envío mi número de tarjeta, no sin dejar de meter la pullita de que es muy poco seguro transmitir este tipo de datos por un medio de comunicación sin cifrar. La pobre y amable chica, por supuesto, no entiende de qué le hablo y tan sólo me asegura que únicamente la usarán en caso de que no me presente y me pide, eso sí, la fecha de caducidad de la tarjeta. Una vez más, confiado de que no van a hacer uso de la tarjeta salvo en ese caso (por eso elegí un hotel de una prestigiosa cadena hotelera, porque me da una cierta confianza de su buen hacer), les facilito los datos que me piden.
Y, ¿por qué me atrevo a enviar estos datos tan sensibles por correo electrónico en texto plano y sin certificar ni nada? Bueno, primero porque soy así de cafre y confío en la buena intención de casi todo el mundo. Segundo porque, como alguien quiera hacerse millonario con mis escasos ahorros, lo lleva claro. Y, tercero, porque, los bancos y, concretamente el mío, ya ha descubierto que los usuarios somos tan cafres y confiados como yo y facilitamos el acceso a nuestro dinero así de alegremente y ha dado un paso más en la seguridad de los pagos con tarjeta de crédito. Aparte de las garantías habituales en cualquier tarjeta de crédito (ojo, de crédito, no de débito, que son más seguras en las condiciones de sus contratos), han implementado un proceso por el cual, siempre que tienes que hacer un pago on-line, obligan a pasar por proceso de seguridad del propio banco, con una autenticación especial. Es decir, ya no vale con sólo dar el número de la tarjeta, la fecha de caducidad y el código de seguridad. Pues, ya he comprobado que las pasarelas de pago rechazan los pagos si no pasas por el propio banco.
En fin, que no les costaría nada dar la posibilidad de enviarles un documento firmado electrónicamente, o de aceptar una reserva en su web o cualquier otro método que realmente les pueda valer.
