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Soluciones crowdfunding para el diario Público

Hace ya más de un año se viene hablando de que el diario Público estaba pasando por una situación económica realmente complicada. El año pasado tuvo que ejecutar un ERE, despudiendo al 20% de los trabajadores y reduciendo el sueldo de los que se quedaban.

La verdad es que es una auténtica lástima que tenga que cerrar un periódico que se atreve a expresar opiniones con tanta claridad. Normalmente, los medios de izquierdas con esa claridad, no tienen el respaldo financiero y empresarial que sí tienen los medios de derechas que hablan con la misma claridad y que se han multiplicado en España en los últimos años.

Por otra parte, he leído en un comentario de la noticia http://www.publico.es/televisionygente/415194/periodistas-y-editores-lamentan-la-declaracion-de-concurso-de-acreedores-de-publico una idea que me parece genial aunque, asumámoslo, difícil: Buscar una solución de tipo crowdfunding para Público.

Para empezar, he hecho la primera donación a través de Flattr para el usuario de Twitter del periódico (@Publico_es). No les va a solucionar nada, pero es una muestra económica de apoyo. Algunas organizaciones y personas tienen un volumen en Flattr nada despreciable. Así que, invito a todo el mundo interesado en que el periódico remonte cuanto antes esta situación a que, además de comprar la edición impresa, como pide la propia empresa editora, utilice Flattr para demostrarle a dicha empresa que existe una alternativa a valorar. Se puede hacer através de est enlace: https://flattr.com/thing/461011/publicoes-on-Twitter Quizá no tengamos la capacidad poner sobre la mesa la cantidad de dinero que necesita el rotativo, pero un buen número de personas en conjunto puede ayudar a conseguirla.

Sé que sería harto complicado, pero podría ser la manera de iniciar un nuevo modelo empresarial. Algo parecido a las cooperativas, pero de forma más moderna y ágil. Yo propongo, por el momento, pensar en ello, tomando de base el modelo de la Mozilla Foundation o la Free Software Foundation, organizaciones sin ánimo de lucro que generan empleo y beneficios para otras empresas y organizaciones. Para empezar, de esta forma se elimina la presión económica que ejerce el margen de beneficios que toda organización con ánimo de lucro tiene que dar.

En fin, espero que el concurso de acreedores vaya bien y que exista una solución para un periódico que se ha hecho un hueco imprescindible en la sociedad española.

¿Te gusta la propuesta de “rescate” que propongo? ¿Se te ocurre alguna alternativa o mejora? ¿Qué opinas sobre las fundaciones sin ánimo de lucro que “compiten” con empresas?

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No es lo mismo

Hace pocos días fui con unos amigos a ver uno de esos peliculones con los que la Industria Audiovisual nos brinda de vez en cuando (nótese la ironía) y me sucedió esta anécdota que no puedo dejar de compartir. El caso es que estaba sentado en mi butaca, leyendo cómodamente una película, esperando a que los señores del cine tuvieran a bien empezar a bombardearme con los típicos anuncios que, desde hace unos años, ponen antes de los cortísimos trailers de películas previos a la película. Anuncios de tiendas, restaurantes y cualquier cosa, como si de un vulgar canal de televisión se tratara, mezclados con mensajes en tono amenazador a los odiados delincuentes que graben la película (¡a la cárcel con ellos! ¿cómo se les ocurre grabar algo por lo que pagan [y no precisamente poco] por ver…? ¡indignante!).

Como decía, estaba sentado en mi cara butaca de alquiler, cuando se sentó a mi lado una pareja jovencilla. Unos 25 ó 27 años tendrían cada uno, pero con pinta de ser unos grandes, muy grandes, cinéfilos. Como yo, mataban la espera leyendo la revista del cine… hasta que escuché esta conversación:

ELLA: Mira, van a sacar otra de Mario Casas, la segunda parte de “A tres metros sobre el cielo”.

ÉL: ¡Puf! pues vaya, ni hemos visto la primera.

ELLA: ¿Cómo que no? Claro que la hemos visto.

ÉL: Pues mira si era mala, que ni me acuerdo. Sería esa en la que me dormí. El caso es que paso de ir a verla.

ELLA (muy convencida de sus palabras): La veremos.

ÉL: ¿Y por qué no te lees el libro?

ELLA (casi indignada): ¡Hombre! ¡No es lo mismo!

Yo no daba crédito…

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Libro: Realidad Aumentada, de Bruno Nievas

No hace mucho me enteré de que Bruno Nievas, un médico pediatra aficionado a la informática y a las nuevas tecnologías había decido distribuir su primera novela, de forma gratuita en Internet, al no haber conseguido que ninguna editorial la decidiera publicar. El libro se llama Realidad Aumentada. Pensé que no estaría demasiado bien, pero tenía muy buenas críticas y una buena cantidad de descargas. Mientras escribo esta entrada, más de 38.000 personas la han descargado. Así que decidí descargarla y empezar a leerla. Total, era gratis. Otro proyecto interesante de Bruno es el Manual Para Padres, que pretende ayudar, desde el punto de vista de un pediatra, a los padres, para que conocan desde el desarrollo normal de sus hijos, hasta las enfermedades más complejas.

He de reconocer que al principio no terminaba de convencer. La novela empezaba con bastantes tópicos que me parecían demasiado recurrentes y con poca frescura, como un libro más de espías, tipo 007. Sin embargo, a medida que iba avanzando en la lectura, me fue más difícil dejar de leer. La historia me había enganchado completamente, de forma tal que, a partir del primer tercio del libro, una vez situada la historia, lo terminé por devorar. Ello, unido a la facilidad de transporte, al leerlo en formato digital en mi móvil, me hizo darme cuenta de que lo iba leyendo hasta en los cortos viajes en ascensor.

Como resumen, me parece un muy buen primer acercamiento de Bruno Nievas a la literatura, que adolece, eso sí, de un editor, pues tiene algunos fallitos mínimos en cuanto a la revisión ortográfica y gramatical (yo soy muy quisquilloso con este tema y últimamente estoy notando que las editoriales lo descuidan bastante). No es un libro que te cambie la vida ni que te abra nuevos horizontes, pero es un libro muy cuidado y, sobre todo, adictivo, entretanido y que da gusto leer.

Para finalizar, comentar que la licencia del libre es 100% copyright. Es decir, que tiene todos los derechos reservados, lo que me impide copiar cualquier fragmento del mismo e, incluso, ponerlo a disposición de los lectores de este blog de otra forma que no sea dese la propia página de descargas que el autor pone a disposición de todo el mundo. Es una lástima que un libro que se está distribuyendo tan bien por Internet no disponga, al menos, de una licencia, aunque no necesariamente libre, dentro de la filosofía Creative Commons. Además, Bruno ha apoyado desde el primer momento, la iniciativa 1 Libro = 1 Euro, iniciada por su amigo Juan Gómez-Jurado, lo que es, al menos, de agradecer y de apoyar. Yo ya lo hice. Si no lo habéis hecho ya, os recomiendo que descarguéis el libro y lo leyáis. Pasaréis un buen rato. A quien conozco que lo ha leido, le ha encantado.

Comenta también tu impresión: ¿Has descargado la novela? ¿La has leído? ¿Qué te ha parecido? ¿Qué opinas de las dificultades que tienen los nuevos escritores para entrar en el sistema comercial actual?

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Iniciativa solidaria 1 libro por 1 euro

Este texto está basado en un escrito del Pirata Salocín, que me gustó mucho cómo lo contaba. Yo sólo he corregido ligeramente el estilo y he añadido los enlaces y ampliado un poco la historia:

Esta es la iniciativa de Juan Gómez Jurado (escritor de varios bestsellers), ante el reto que le lanzó Alejandro Sanz en un tweet, poco después de escribir el artículo “La piratería no existe“. El reto de Alejandro Sanz era sencillo: le invitaba a “tener huevos” de poner una de sus novelas gratis” La respuesta no se hizo esperar: el libro “Espía de Dios” se puede bajar 100% gratis en la página 1 Libro = 1 Euro, queriendo ir un paso más allá. Habló con la fundacion “Save the children“, de forma que el libro se puede bajar gratis, pero se recomienda que se done 1 euro a esta fundación y así salgamos ganando todos, la cultura y, sobre todo, los niños. Claramente, esta iniciativa solidaria hace referencia a los comentarios de Alejandro Sanz a su vuelta de un viaje solidario por África, en el que vio de primera mano las dificultades de los niños enfermos de SIDA en el continente, mezclando la protección de la Propiedad Intelectual (y, por ende, de las patentes farmacéuticas) con las dificultades de acceso a medicamentos en continente negro.

En las primeras horas de funcionar la web ya habian más de 4.000 euros recaudados a base de 1 euro y otras pequeñas donaciones de más cantidad que los internautas están haciendo. El apoyo que ha recibido esta iniciativa es tal, que otros autores ya han ofrecido sus libros para ser descargados gratis. La próxima semama se podrá descargar para todo el que desee, “Apocalipsis Z” del escritor gallego Manel Loureiro, un libro del que ya se han vendido mas de 30.000 ejemplares. A cambio, pedirá lo mismo, una aportacion voluntaria a “save the children”. Una buena noticia tras haber sido aprobada ayer la Ley Sinde en el Senado.

Yo ya he donado 10 € y he descargado mi copia del libro, que pienso leer una vez termine “Realidad Aumentada“, de Bruno Nievas y que también ha entrado, recientemente, en el proyecto 1 Libro = 1 Euro. Gracias a Salocín y a JD por informarme del tema.

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Mi historia musical

Como todas las personas, no hago las cosas porque sí. Cada conducta , cada acto, cada palabra, viene empujada por una serie de sensaciones, sentimientos y conclusiones a las que he llegado, después de ser interpelado por el mundo que me rodea. En esta entrada, quiero compartir qué cosas han sucedido a mi alrededor, que me han empujado a mantener una posición evolucionista respecto a los negocios culturales, frente a la continuista de la industria “cultural”.

Para comenzar con esta historia, debo remontarme a los entornos del año 1992, o antes, cuando yo tenía 9 ó 10 años. Recuerdo haber hecho recopilatorios de mi grupo de música favorito, ordenando las canciones que a mí más me gustaban, mezclando temas de todos los discos, en el orden que yo consideré más apropiado y guardando un sentido ascendente de la intensidad de las canciones. Puedo haber escuchado esa misma cinta miles de veces. De hecho, cuando suena cualquiera de esos temas, al final siempre viene a mi mente el siguiente en el orden que yo los puse. Por supuesto, el origen de esas canciones no eran cintas originales de mi propiedad, sino de mis amigos, porque yo no podía permitirme el comprarlas y, teniéndolas ellos y pudiendo dejármelas…

Cuando yo tenía unos 10 años, fue la primera vez que vi a alguien vendiendo cintas copiadas. Fue prácticamente en la puerta de mi casa, en una concurrida calle de Madrid. Se veía claramente que eran copiadas, pues tenían las carátulas originales fotocopiadas en blanco y negro, impresas en papel naranja o verde “cantoso”. Recuerdo que por mi casa a ha habido alguna de estas copias, pero no sé quién las introdujo. Con esa edad, yo no era capaz de discernir si aquello estaba bien o estaba mal. Tan sólo sabía que aquellas cintas sonaban prácticamente igual que las originales, pero costaban mucho menos. Aunque yo no podía permitirme comprar las originales, nunca compré ninguna de ellas, ya tenía mi propio recopilatorio que escuchaba incansablemente.

Poco después logré, tras un par de años de guardar propinas, pagas y aguinaldos, comprarme mi primera minicadena, por 53.000 pesetas (318 €), con doble pletina, cargador de CD y radio AM/FM. Aun la tengo por casa, aunque ya no sé qué hacer con ella. Pasé de escuchar cintas a entrar en la industria del disco compacto, con mucha mejor calidad. Tuve una época, en la preadolescencia, en esa época de la vida en la que necesitas sentirte representado en canciones y que andas de enamoramiento en enamoramiento y de revolución en revolución, en la que compraba varios CD originales cada mes, generalmente, esperando unos meses después de que se estrenara el disco, para que bajaran de precio y fueran asequibles a mi bolsillo. Ahora tengo un montón de preciosas cajas de plástico con discos de plástico dentro, que hace varios años que no se usan y que están amontonados en una estantería, aguardando un futuro incierto.

Entonces, empezaron a llegar a mis manos, en disquetes de 1,44 Mb, canciones comprimidas en MP3. Gracias a esta forma de pasar música, he descubierto multitud de artistas, algunos que pasaron a ser muy conocidos y otros que no. También he presentado esos artistas a amigos que se han hecho grandes fans. Todos hemos ido a conciertos, comprado camisetas y demás merchandising, ediciones especiales y discos. Tan sólo he comprado un único CD del top manta, de mi artista favorito, porque no pude esperar a escuchar el disco completo, habiendo escuchado los sencillos en la radio. Fue en el Metro de madrid, a un inmigrante africano. Recuerdo que, durante un tiempo, me sentí mal por ello, porque los que se habían llevado el dinero del disco no habían intervenido en su creación. No he vuelto a comprar un CD ni un DVD en el top manta, pero sí que he dado algo de dinero alguna vez a algún inmigrante, a cambio de nada, para que se comprara algo para comer.

En plena ebullición hormonal y de intercambio cultural, comenzaron a escucharse, en los medios de comunicación, voces de esos mismos artistas que tanto me gustaban, acusándome de ladrón, traficante y cosas más graves. Fue en ese momento cuando empecé a informarme sobre el tema. No entendía por qué me insultaban mis propios ídolos, cuando no hacía nada ilegal y, encima, hablaba de ellos y animaba a mis amigos a ir a verles y a comprar cosas suyas, con las que ellos estaban ganando dinero. Durante un tiempo, cuando ya estaba empezando a estudiar en serio, prácticamente dejé de escuchar música, y en mi habitación comenzaba a haber silencio, en vez de rock, pop, heavy o “chunda-chunda”. Me dí bastante a la lectura y, sobre todo, a estudiar. Esta etapa de mi vida me ha marcado. He dejado de conocer cantidad de grupos clásicos que cualquier aficionado a la música considera como absolutamente básicos y mi conocimiento musical se detuvo en seco. Como prácticamente no escuchaba música, no sentía la necesidad de ir a conciertos ni de comprar merchandising, ni de colaborar con artista alguno. Y, si encima me insultaban, apañados iban. Si a eso le sumamos que el nivel de calidad de producción musical descendió drásticamente desde entonces hasta hoy, tal y como han reconocido bastantes artistas consagrados, creo que es inimaginable el daño cultural a la juventud española que se ha hecho en los últimos 10 – 12 años. O, por lo menos, a mí.

Al entrar en la universidad y con la llegada de la tarifa plana y el ADSL a mi casa, se volvió a disparar la cantidad música compartida, pero muchas veces no escuchada. En aquella época, hice todo lo posible por escuchar únicamente música con licencias libres, pero era difícil de encontrar y, salvo contadas excepciones, lo más escuchado tiene todos los derechos reservados. Pocas veces he vuelto a comprar un CD, salvo que fuera de grupos pequeños, más por echarles una mano que por tenerlo, porque han servido, básicamente, para pasarlos a un formato comprimido (MP3 y OGG, sobre todo) y poder llevarlos de un lado a otro. En mi opinión, el CD y el DVD son soportes muertos y el Blu-Ray ya nació muerto. Prueba de ello es la drástica reducción de precio que sufrieron las películas en Blu-Ray a los pocos meses de sacarlas. Si se siguen utilizando, sobre todo es por los equipos de audio más antiguos, que no permiten reproducir facilmente por dispositivos USB o desde el ordenador. Pero comprar un disco, hoy en día lo veo absolutamente innecesario. ¿Para qué me voy a limitar en las posibilidades de transporte y reproducción y, encima, pagando un precio desorbitado por un disco del que puede que no me interesen todas las canciones? Si me gusta una canción, pagaría por esa y por poder reproducirla en el ordenador, en el móvil, en la minicadena, en el coche y en los equipos de otras personas, mezclado con canciones de otros grupos y otros géneros y ocupando toda mi discografía, como mucho, unos escasos centímetros cúbicos, que es el tamaño de una memoria USB. Pero no pagaría por lo contrario. No tengo ninguna gana de llevar enormes archivadores de CD o tarrinas, para no poder cambiar de una canción cualquiera a otra en el momento que me de la gana sin tardar 3 minutos.

Señores de la industria “cultural”. Ni somos sus esclavos, ni ustedes  son nuestros pastores y nosotros somos sus vacas, a las que pueden ordeñar cada vez que quieren hacer una ampliación en su palacete. Somos personas y sentimos la necesidad de comunicarnos artísticamente, solo que no hemos desarrollado su capacidad compositora o no hemos tenido la suerte de nacer con su voz. Siempre he tratado de respetarles, además de admirarles, y no me es nada sencillo. Decidí estudiar una ingeniería y lo primero que me di cuenta al salir al mercado laboral es que, toda la formación que había recibido (y comencé a trabajar en mi último año de carrera), ya estaba desfasada, con lo que no he parado de aprender cosas y de evolucionar en la utilización de nuevas teconologías y recursos desde entonces. ¿Por qué ustedes no pueden hacer lo mismo? ¿Por qué tienen que actuar como si fueran una suerte de deidades, por encima del pensamiento del común de los mortales y tuvieran el derecho a obtener de nosotros, sus clientes, y de nuestros políticos, todo cuanto se les antoje? ¿Por qué son los únicos proveedores de todos los negocios habidos, que se permiten insultar, flatar al respeto, despreciar y exigir a sus clientes? ¿No se dan cuenta de que todo lo que tienen es porque entre todos nosotros se lo hemos dado?

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