Internet no es hechicería

Leía ayer con estupor la entrada de Enrique Dans de ayer domingo, acerca de los comentarios del senador por el PSOE Félix Lavilla. Éste último, interpretaba de una forma casi mitológica lo que, desde los inicios de la popularización de Internet, ha sido una de las principales formas de expresión social y democrática. Por otro lado, Enrique Dans, presuntamente acusado de brujería por Lavilla, trataba de hacer entender, seguramente sin frutos, lo que cualquier persona que no milite en un partido político que se cree en posesión de la Verdad Absoluta y con cierta soltura en la Red e inquietudes políticas y sociales medias, sabe desde hace tiempo:

Por la Red, como buen medio de información, circulan, desde hace lustros, propuestas de acciones de presión de todo tipo, para conseguir múltiples fines. He sido testigo de acciones, desde la más sencilla, como reenvío masivo de correos electrónicos, pasando por envío de e-mail a las personas que pueden influir en organismos nacionales o internacionales, recogidas de firmas, publicación de textos, multiplicación de banners, hasta quedadas y organización de manifestaciones o concentraciones o llamadas apersonas con capacidad de influencia.

Las motivaciones de estas acciones son muy variopintas. Desde difusión de información y solicitud de colaboración en búsqueda de personas desaparecidas, pasando por presión a empresas para que cambien sus políticas con respecto a trabajadores o el medio ambiente, hasta presionar para revertir condenas de muerte. Y, en  todas y cada una de ellas, las personas que han participado lo han hecho libremente, sin ninguna obligación más que su propia ética y su moral. Y, siempre, siempre, han podido cambiar, modificar, matizar o manipular el texto que han enviado, si es que han querido hacerlo, aunque la mayoría de las veces hayan aceptado el texto incialmente propuesto. Otra cosas es que, los receptores, como usted y sus compañeros de poder, haya hecho caso omiso a esas matizaciones, enviando directamente las reclamaciones individuales a su carpeta de correo electrónico no deseado. Así, En ningún momento ha trascendido hechizo alguno con el que multiplicar tus seguidores en red social alguna, o conseguir las contraseñas de acceso de miles de direcciones de correo electrónico, para después enviar emails a políticos o empresas dispuestos a primar su interés propio por encima del general.

Sr. Lavilla, usted y sus anacrónicos compañeros de partido, deberían dejar de buscar enemigos invisibles, sobre todo entre sus electores, y dedicarse más a escuchar el ensordecedor clamor popular, que pide un sistema político más transparente y con una mucho mayor participación de la ciudadanía. Déjese de hechiceros y de sortilegios pues, por muy mágica que le pueda resultar a las personas ancladas en el siglo pasado, Internet no es magia ni hechicería, Internet es tecnología y un medio de comunicación global e instantáneo entre personas, libres e iguales, con sus influencias, sus razones y sus equivocaciones.