¿Por qué en España no creemos en nosotros mismos?

Esto de la crisis en España da mucho juego, porque permite analizar hasta el más mínimo detalle desde un punto de vista mucho más crítico, para luego exponer soluciones a los problemas encontrados.

Recientemente, con todo el revuelo de haber ganado el mundial de fútbol, pensaba que ha surgido una fiebre por los valores y símbolos nacionales. No es extraño haberse encontrado, en las últimas semanas, un grupo de personas cantando por la calle o en un local de ocio “yo soy español, español, español” y otros grandes éxitos de los terrenos de juego, aunque aparentemente no viniera al caso. Todavía hay un buen número de coches y de ventanas con banderas españolas o bufandas, viandantes con camisetas conmemorativas, anuncios que hacen referencia al título conseguido…

A todos se nos llena la cara de orgullo y satisfacción cuando se trata de hablar de nuestro poderío en el deporte rey (digo nuestro poderío porque, aunque los jugadores y el cuerpo técnico han hecho el trabajo, la finanaciación económica y las primas por ganar han sido posibles gracias al trabajo de todos los españoles, que han pagado sus impuestos). Sin embargo, todo ese sentimiento de hermandad espontánea, pierde fundamento cuando nos toca actuar de verdad y no sólo a los españolitos de a pié, sino a todos los españoles, políticos incluidos. Preferimos comprar equipos tecnológicos extranjeros, a pesar de que las marcas españolas, muchas veces aplican soluciones y tecnologías más avanzadas que las extranjeras, para buscar consumidores con más ganas de innovación. Compramos coches diseñados por marcas extranjeras, permitimos que la única firma de automóviles española se venda a empresarios de fuera del país, fabricamos ropa fuera de España para ahorrar unos céntimos en cada prenda y menospreciamos la fabricación centenaria que tenemos, permitimos que otros países nos tomen la delantera en investigación en teconologías renovables, cuando hemos sido los primeros del mundo. Compramos frutas procedentes de otros continentes, cuando hemos sido la huerta de Europa. Y así, podemos seguir, producto por producto y mercado por mercado.

¿Por qué no nos lo creemos? ¿Por qué no nos creemos que sí somos capaces de crear empleo, de dar la vuelta a nuestra balanza de pagos? ¿Por qué no confiamos en nada que ponga “Made in Spain”? ¿Por qué no somos un poquito más egoístas en este sentido y nos procuramos una salida de la crisis, desde lo que podemos hacer como consumidores?

Cómo hacerse donante de órganos y tejidos

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Ayer fue el día Mundial del Donante. Desde que era pequeño, siempre me ha llamado la atención el tema de las donaciones, ya sea de órganos o simplemente de sangre, porque es algo muy necesario para personas que están enfermas y que en el momento menos pensado, cualquier persona cercana, o incluso uno mismo puede verse en la necesidad de una transfusión o un órgano. Además, desde pequeño he tenido un ejemplo en mi familia, una tía mía es 0-, el grupo llamado “donante universal” y ha donado regularmente siempre que ha podido, además de ser donante de órganos. Aunque lo más común es ser donante de sangre habitual, lo más sencillo creo que es ser donante de órganos y tejidos, ya que no es necesario hacer absolutamente nada para ello, ni siquiera aguantar el pinchazo de una aguja (salvo en algún caso particular como la donación de un riñón, de médula o de hígado). Por este motivo, quiero hablar la primera vez que hablo de donaciones, de cómo hacerse donante de órganos y tejidos. ¿Quieres saber cómo se hace uno donante? Sigue leyendo.

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Ecocho: un buscador contra el cambio climático.

echocho.es es un buscador que utiliza el motor de búsqueda de Yahoo, con lo que nos asegura que las búsquedas serán de calidad, que obtiene dinero con la inclusión de anuncios en los resultados, exactamente igual que cualquier otro buscador. Sin emabrgo, tiene una gran diferencia respecto a la mayoría de buscadores: parte de los beneficios que obtiene con estas búsquedas la emplea en plantar árboles que absoverán CO2 y ayudarán a combatir el cambio climático. Por supuesto, para el navegante que utiliza el buscador es totalmente gratis, ya que el dinero para plantar los árboles se obtiene de los anuncions publicitarios. En concreto, cada 1.000 búsquedas, comprarán créditos a entidades certificadas equivalentes a plantar 2 árboles. En este enlace explican cómo funciona su sistema. A juzgar por los datos que exponen en su página principal, parece que les está yendo bastante bien.

Ya no hay excusa para echar una mano para plantar árboles de forma fácil, rápida, divertida y gratuita. Si utilizas Internet Explorer o Mozilla Firefox, puedes instalar una barra de herramientas o el motor de búsquedas de eocho desde su página de herramientas.

Compensación de CO2 con árboles

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En los últimos años se han puesto bastante de moda las emisiones de dióxido de carbono, CO2, que parece que fuera el causante de todos los males de la humanidad y del planeta Tierra. Es cierto que el CO2 es un gas de efecto invernadero que impide que la radiación que emite la Tierra salga al espacio, provocando un aumento de la temperatura global. Este gas no es el que más efecto invernadero produce por sí mismo, pero si que es el que más genera la humanidad con la quema de combustibles y algunos procesos industriales. Por todo ello, la lucha contra las emisiones de CO2 se ha convertido en un estandarte de ecologismo y de respeto por el medio ambiente llegando, incluso, a desplazar del punto de mira algunos asuntos también muy importantes que quizá no se consideran tan urgentes o que no se venden tan bien ante los medios y la ciudadanía.

Lo primero para poder hacer algo respecto al cambio climático, es tomar conciencia de nuestro impacto en el ecosistema global, calculando las emisiones de CO2 que emitimos a la atmósfera. Con esto seremos capaces de comenzar a ver qué impacto ambiental causamos al planeta (y a la humanidad, porque esto nos afecta a todos) y, después, ser capaz de reducirlas y compensarlas. Con esto, no conseguiremos salvar el planeta, pero sin duda habremos dado un primer paso en esa dirección, la concienciación. Y lo más difícil de las cosas es dar el primer paso, porque los siguientes no es más que continuar la inercia del caminar, es decir, seguir buscando cómo ahorrar energía y emisiones y prácticamente siempre, sin perjuicio de nuestra comodidad y, sobre todo, sinténdonos mucho mejor.

Para calcular las emisiones de CO2 que uno genera, uno de los mejores sitios en español que he encontrado es el de la campaña responsARBOLidad, de la empresa Maderas Nobles de la Sierra del Segura, que es una empresa cuyo principal negocio es plantar árboles para, cuando hayan crecido, cortarlos y vender su madera, además, de gestionar bosques para la compensación de CO2, sobre todo para empresas que quieran tender hacia la neutralidad en emisiones. Otras empresas con negocios parecidos son EcoBosques y Bosques Naturales. Y, para comprar y vender árboles y acciones de algunas empresas con inversión forestal, tenemos Bolsa Forestal, que nos permite adelantar la venta de nuestros árboles o comprar árboles que no tengamos que esperar los 18-20 años que tardan en estar listos para su tala. Normalmente, estas empresas expiden un certificado de compensación de CO2 a nombre del comprador de los árboles y algunas cuentan con el sello FSC.

La inversión en árboles es algo muy positivo para el medio, ya que éstos capturan CO2 y facilitan la lluvia en la zona donde estén plantados al generar humedad, cosa muy necesaria en España, además de favorecer el crecimiento de otras plantas a sus pies. También es muy importante que la madera no se obtenga de la tala indiscriminada de bosques y selvas de países con poca estabilidad económica y política, que destruyen sus ecosistemas para obtener beneficios económicos fáciles y rápidos y evitando el transporte por medio mundo, que también genera mucha contaminación. Pero es que además, también puede ser bastante lucrativo económicamente, ya que el precio de la madera de calidad crece año a año debido a sus escasez y los árboles crecen prácticamente solos, necesitando una inversión inicial y nada de mantenimiento (para el cliente, no para la empresa que lo cuida) y obteniendo unos buenos beneficios en el momento de la tala, unos 18 ó 20 años después.

Otro aspecto también importante a tener en cuenta es el riesgo de la inversión. Este tipo de inversiones no están avaladas por el Banco de España (al menos de momento, porque las propias empresas son los principales interesados en estarlo para dar mayor seguridad a sus clientes), con lo que, en caso de que los árboles mueran por cualquier motivo, puede perderse el total del dinero invertido o recuperar únicamente lo estipulado en un seguro que se haya contratado, lo cual puede ser bastante poco.

En cualquier caso, creo que es una inversión diferente, ética y muy ecológica que merece la pena sopesar. Puedes compartir cualquier impresión o experiencia y plantear cualquier duda en los comentarios.