Quien paga las producciones culturales tiene sus derechos de explotación

Una idea que me ha rondado basante por la cabeza y que recientemente ha sido desarrollado por el abogado Carlos Almeida en una conferencia, por lo que no es ninguna idea descabellada, es la de obligar a publicar con una licencia libre una obra que ha sido financiada con dinero público, es decir, de tod@s. Así, si alguien quiere publicar su obra con una licencia copyright (todos los derechos reservados), deberá financiarla por su cuenta. Esta idea se fundamenta en el artículo 88 de la Ley de Propiedad Intelectual, que dice:

“Sin perjuicio de los derechos que corresponden a los autores, por el contrato de producción de la obra audiovisual se presumirán cedidos en exclusiva al productor, con las limitaciones establecidas en este Título, los derechos de reproducción, distribución y comunicación pública, así como los de doblaje o subtitulado de la obra.”

Y teniendo en cuenta que el productor es quien aporta la financiación para la realización de la obra. En caso de que ésta se financie con dinero público, el productor es el mismo público, la ciudadanía a quien se le quiere cobrar de nuevo aldisfrutar de la obra. Algo completamente ilógico. Por este motivo, estas obras deberían tener una licencia abrierta, lo que no evita que empresas puedan utilizarla para su propio beneficio económico, sino todo lo contrario, ofreciendo su propio servicio, que en el caso de un cine es su sala, su proyector y su servicio de palomitas, mejorando enormemente la experiencia de disfrute de la obra, y por un precio más asequible. Además, los autores de la obra tienen trabajo y ganan dinero, luego todos ganamos y nadie pierde. No sé a qué esperan la Sra. Ministra de Cultura y el Sr. Ministo de Industria a poner esta idea en práctica. ¿O es que así sería más difícil forrarse a espuertas con el dinero de tod@s?