España se va a pique y ninguno lo remediaremos

¿Cómo puede un país que está al borde de la ruina financiera y en una tremenda paralización de capital circulante salir de tan grande crisis? El Gobierno ha hecho una reforma laboral que no contenta, ni a sindicatos ni a empresarios. La oposición, ni está, ni se la espera. Los sindicatos han perdido una gran capacidad de convocatoria, pues llevamos dos años de crisis y es ahora cuando proponen hacer algo. Y los empresarios han demostrado no estar capacitados para provocar la salida de la crisis y tan sólo parecen dedicarse a salvar sus bienes, sin importarles perjudicar a los trabajadores que les han hecho ganarlos.

Sin embargo, queda un colectivo que parece dejarse al margen: los trabajadores. Los ciudadanos están decepcionados con Gobierno, Oposición, Sindicatos y Empresarios. Esa desconfianza no hace sino agravar la crisis. Los que tienen trabajo, temen perderlo y no quieren movilizarse. Los que están en el paro, no se van a movilizar por los que tienen trabajo y nada tienen que ver con ellos. Los funcionarios, desconfían de que vayan a conseguir algo y no quieren perder dinero y los que no son funcionarios, envidian a aquéllos y les da igual que pierdan derechos. Incluso, a sabiendas que los siguientes en sufrir recortes serán ellos.

Así las cosas, ¿qué posible solución podemos encontrar a la situación actual? Siendo pesimista, lo único que veo posible es emigrar a otro país. A un país en el que la gente, a persar de ser menos humana y menos hospitalaria, sea seria de verdad y luchen todos a una por defender sus intereses, dejando de lado su pequeñas rencillas y los elementos que, más que separarles, les diferencian. Porque hacer entender a 38.450.800 personas mayores de 16 años en España, que deben ponerse de acuerdo para luchar por la salida a la crisis, es imposible.

Mal futuro veo, si no somos capaces de arreglarlo nosotros mismos, porque, como dice un compañero mío, los ángeles salvadores pueden aparecer hasta en el último momento. O no.